Ozark: Simbologías,carteles y “RedNecks”
Durante el último periodo de «casa por cárcel» nos hemos visto envueltos en cualquier tipo de actividades que podamos hacer en la comodidad de nuestro hogar, leer, escribir y reescribir las memorias, meditar, cocinar, ejercitarse. Es necesario mantener la mente ocupada.
Esta vez, nos adentramos en un mundo frío, gris y lleno de suspenso, giros dramáticos y situaciones que giran sobre su propio eje. Hablamos de la serie de Ozark, producida por Netflix, con un gran reparto de actores, entre ellos Jason Bateman quien no solamente actúa sino, también dirige varios de los capítulos.
Ozark se estrena en el 2017 con una primera temporada de 10 capítulos hechos para tenerte tenso, molesto, angustiado y feliz. Una serie que promete no defraudar.

Los personajes presentan capas tanto inexplicables, como comprensibles. Desde nuestro personaje principal Marty Byrde, un hombre llano, padre de familia y un lince con los números, su esposa Wendy (interpretada por la varias veces nominada al Óscar, Laura Linney) la perfecta ama de casa y esposa. Sus dos hijos, Jonah y Charlotte, parece que este cuadro familiar son los pilares ideales de la sociedad.
Más equivocados no pudimos haber estado. El giro dramático es inminente, Marty lava dinero para el cartel de México, su socio Bruce Lidell decide robarles. Obviamente, no logra salirse con la suya y ocurre lo inevitable, la fórmula predilecta del destino: Muerte, traición y negociación.
Byrde se ve contra la espada y la pared, víctima de Judas en todos sus aspectos. La avaricia del socio por robar y la lujuria de Wendy Byrde de serle infiel. Todo ocurre en un mismo hilo de circunstancias, cada acción requiere de una solución inmediata.
El mapa de las oportunidades lo lleva hacia Ozark, un pueblo en Illinois, bien al sur de EEUU. Bien arraigado a sus principios cristianos, a sus costumbres rurales y a sus modos pueblerinos, de lo más redneck a lo más hillbilly.
Nada nos prepara ante tantos giros trágicos y lúgubres, las pequeñas o enormes anomalías de los personajes y las batallas que cada uno de ellos libra internamente. Copados de secretos, complejos y hasta de carencias afectivas, cariñosas.Las ganas de pertenencia, de auto realización y de ser libres del yugo que les hace ser, un red neck de Ozark.

Los sueños se construyen y se destruyen en un abrir y cerrar de ojos. Es toda una marejada de eventos que causan apnea, no dejas de respirar, pero te sientes al borde de un ataque de nervios.Lo impactante de todo esto, es la dualidad de las historias, los polos de las personalidades que se exponen en cada parlamento, ser tan sangre fría como cálido. El Dr Jeckyll and Mr Hyde de las situaciones.
El detalle impecable de cada capítulo se revela en simbologías que como un acertijo te muestra lo que irá sucediendo. La impecabilidad de la palabra no dicha, los signos y sus significados.
La primera temporada te enseña que cada acto tiene consecuencias, que la vida está cargada de acciones, reacciones y de supervivencias. De saber manejar el estrés, de sacar a luz los lados más oscuros, dejar que la sangre fría recorra las venas si lo que buscamos es vivir otro día más.La agilidad mental de los personajes, los recovecos oscuros, las capas subjetivas de cada individuo que los hacen más humanos e imperfectos. Los quieres, los odias y los comprendes.Están hechos para ser reales aunque vivan dentro de un guión.
Aunque bien sabemos que está primera temporada salió en el 2017, esta serie es «un clásico que no muere», completamente adictiva, el suspenso carcome la curiosidad porque se sabe que los personajes no tendrán la necesidad de ser «el héroe americano» aportando así un condimento real y puro, solo sobrevive el mas fuerte.
Ozark es una de esas series que no puedes pasar por alto.

DANIELA ALAYETO / @CORNELIA_AMOR



