Este artículo podría tratar de explicar porque The Beastie Boys han sido el grupo más importante en la historia del hiphop, pero eso ya lo han hecho muchos antes .
The greatest group of all time ,HIPHOPDX
También podríamos argumentar incluso que Beastie Boys es el grupo más relevante de la música popular en los últimos 50 años, pero seguramente esto crearía mucha polémica.Y aunque parezca impropio de nuestros tiempos,no es lo que buscamos.
Beastie Boys live Documentary by Spike Jonze
De igual forma podríamos afirmar, decenas de sentencias que de alguno u otra manera no haría sino mostrar la extraordinaria importancia que este grupo formado en Nueva York en 1982, ha tenido dentro de la industria cultural global o quizás lo que algunos suelen llamar “CULTURA POP” “Beastie Boys the coolest guys in the world” o “How the beasties change my life” serian clichés que pudiésemos repetir una y mil veces.
Este post, podría y quizás debería dejar que sea su música la que hable por ellos, de alguna forma sería lo correcto, pero en Nonamestories no solemos hacer siempre lo correcto, al menos no en este criterio, además sería un poco más de lo mismo, y si usted querido lector no ha escuchado la música de estos personajes, usted no ha vivido todavía.
Jimmy Fallon Show abril 10 2020
Así que hemos decidido compilar material audiovisual, entrevistas, presentaciones etc, para que cada quien tenga una pequeña muestra y sobre todo, su opinión personal sobre el significado de este nombre: BEASTIE BOYS.
Miles Davis no inventó el jazz, eso lo sabemos todos,ese género que destaca por permitir a sus ejecutantes la posibilidad de conseguir el equilibrio entre la técnica y el sentimiento,el punto exacto en el que la ejecución musical y la expresión del alma del músico se abrazan y se entrelazan,ya era bastante popular cuando el joven trompetista nacido en Alton, Illinois y criado en Saint Louis empezó a destacar.
Tampoco nos atreveríamos a decir que Davis ha sido el más grande jazzistas de la historia y esto evitamos decirlo más por respeto a Bird, Satchmo,Dizzie,Thelonious o Coltrane, que por no ser cierto, aunque tampoco lo desmentiríamos.
Lo que sí es seguro, es que Miles Dewey Davis III nos regaló una carrera brillante y prolija,que nos maravilla con cada una de sus producciones musicales, pero que en dos ocasiones en especial nos deja sin palabras, sin aliento y sin verbo.Primero con «Kind of Blues» y luego, como una perfecta estocada nos obsequia «Bitches Brew»,dos obras maestras que perduran en el tiempo,perfectos y memorables. Para los entendidos ,el alfa y omega del jazz de la segunda mitad del siglo XX.
«Kind of Blue» de 1959,cuyo concepto original buscaba tomar un blues o balada estándar e improvisar una melodía completamente nueva basada en sus cambios de acordes.Esto en sí mismo no era nada nuevo. Pero Miles y su quinteto lo llevaron a un nuevo nivel, extendiendo los acordes a patrones casi inalcanzables, tocándolos en frases precipitadas y sincopadas, generalmente en tempos vertiginosos y el resultado es un disco tan romántico como lleno de melancolía.Un suspiro que se divide en 5 tracks, llenando cada uno de los sentidos.Cómo los amantes conjugando el verbo físico,del romance que no empalaga,más bien, embriaga y te lleva por la marea de su pentagrama, tan impecable que hoy en día,al escucharlo lo redescubres una y otra vez,como si fuese piel, los labios de quien amas y sin darte cuenta,te enamoras de Miles… Nuevamente
Bitches Brew, el álbum doble lanzado hace exactamente 50 años ( 30 de marzo de 1970)sale justo en el momento en que el rock se había apoderado de las tarimas, de la radio y de los oyentes para convertirse en un disco fundamental que alteró la trayectoria de la música que conocíamos (Sí, Miles did it again) y el jazz cambió,se metió con los límites del funk y llevó el rock a nuevas alturas de exploración, una vorágine experimental con multinstrumentistas tocando al mismo tiempo,retrasos, cámaras de reverberación y efectos de eco,ritmos hipnóticos, arraigados en el rock y la música africana, sonidos más allá del funk y del rock progresivo.Un disco de Jazz que es considerado la obra maestra del rock psicodélico,paradójico pero cierto.Simplemente esas cosas que solo los genios logran.
La fuerza y densidad de Bitches Brew no solo le ganó a Miles una audiencia mayor,convirtiéndose en el héroe de una nueva generación, sino que también dividió a su público en dos grupos,los puristas y fieles amantes del jazz que amaban «Kind of Blue» y Los más jóvenes devotos de su “época eléctrica”.Cada lado mirando esta nueva música desde perspectivas totalmente diferentes y aparentemente irrefrenables.Iniciando uno discusión que hasta el día de hoy se mantiene vigente:¿Cuál de las obras maestras de Miles es la más perfecta ? ¿el amor sublime de Kind of Blue, y el alma de Cannonball Adderley, John Coltrane y Paul Chambers o la fuerza trascendental de Bitches Brew con Chick Corea,Wayne Shorter o John Mclaughlin?
Lo cierto es que el trompetista fue un genio musical tan extraordinario que se hace indeleble en dos discos,ajenos uno del otro, para así reinventarse como camaleón,el mago de la trompeta, el imborrable Miles Davis.
Existen voces que perduran en el tiempo, cuyos tonos se tatúan en lo más profundo del ser quedándose eternamente en el inconsciente de quien los escucha por primera vez, un coro hecho a la medida de los sentimientos que evoca el góspel, R&B, Soul Music, el Blues y el color más puro y elevado de lo que una nota, sostenida, sentida y engalanada, entona el gran Sam Cooke.
Una escuela musical cuyas materias son sencillas y complejas. Es uno de los tantos sonidos del amor, del corazón, de las almas rotas, las ánimas que se reconocen dentro del disco de vinil, la aguja que hace que suene, es la misma que se clava en el tímpano y una vez que penetra los sentidos, nunca nada será igual.
Nada sonará igual.
Porque Cooke suena a un primer beso, a una lágrima, al encuentro no planeado del amor verdadero y perpetuado, a sueños, a suspiros entre los labios, al reflejo en la mirada. Como un buen vino que se desnuda sobre el paladar, a un baile con la soledad. Es la arritmia, la fiebre y la cura.
Su historia es tan inconclusa como poderosa, es un eco que se repite a través del tiempo haciendo de él, un ser único, de esos que no se repiten, La nobleza de su integridad con el tiempo se volvería una total amenaza para las grandes disqueras, para los sedientos de poder, para los resentidos y especialmente, para el gobierno.
Sus comienzos musicales se remontan entre canciones de góspel, los domingos en la Iglesia entonando los himnos y dándoles a cada uno de ellos un hermoso color que solo podría nacer de su garganta, de sus intenciones y de sus sueños de grandeza.
Creador y autor de su propio destino, en un giro sin precendentes logra posicionarse con un tema, escrito y compuesto por si mismo, “You Send Me” el cuál logró el #1 de Billboard’s Rhythm & Blues Records chart y en el Billboard Hot 100.
No solo es un gran tema, fue también un gran paso para él y para muchos de los artistas que luego le precederían. Con este éxito bajo la mano, tiempo después es invitado a presentarse en el Show de Dick Clark, si, el mismo donde debutarían luego Iggy Pop, Prince, The Beach Boys y hasta Madonna y una vez más, hace un enorme salto hacia la fama, a pesar de las amenazas del Ku Klux klan a la televisora, Clark y el propio Cooke para que el artista afroamericano no se presentara.
Para Sam Cooke el cielo era el límite, en una época en la que el color de piel era de suma relevancia. Tanto así que, decidió no presentarse más en lugares en donde la discriminación reinaba. Sin importarle lo que los grupos de la extrema derecha racista pudiesen hacer.
Comienza entonces, con la construcción de su imperio. En la creación de un espacio en el que hombre negro tendría las mismas oportunidades que cualquier blanco, pues, más allá de ser un increíble cantante y compositor, era también un empresario. Hombre de negocios que abonaría el camino para otros, hacia el éxito y hacía el derecho a ser tan grandes como sus sueños.
Tan grande como el cielo, tan sabio como nadie y aunque sea un secreto a voces, fue el fundador de su propia disquera, la nada más y nada menos que SAR Records, la pequeña mina de oro. Cuyo lema sería “que cada uno de los artistas que yo tenga, tengan tanto éxito como el que yo he alcanzado”
Un corazón tan grande que no le cabría en el pecho.
Se rodea de personas cuyas voces conformarían un poderío amenazante, pues el cambio que esta por suceder sería inminente. Su amistad con Muhammad Ali (Cassius Clay) Malcolm X y el jugador de fútbol americano, Jim Brown fue para muchos, una alerta roja que debería ser silenciada sin importar el costo.
Cabe acotar que de este valeroso cuarteto dos de ellos, son asesinados con un año de diferencia. Para los gobernantes racistas y empresarios segregacionistas, esto era simplemente intolerable. Un hombre de color jamás podría llegar a tener los mismos derechos que ellos, pero ¿quién podría silenciar la música?
Malcolm fue el teórico, King el ejemplo, Alí la figura y Sam la voz. De los 4 solo el más famoso, el más mediático no fue asesinado y el de Sam pareció ser muy simple, una teoría del caos, una conspiración sin pies ni cabeza. En la que la premisa de un Sam Cooke, ebrio y agresivo secuestra a Lisa Boyer a una mujer asiática y trabajadora nocturna, Lisa, la lleva a un hotel de mala muerte para terminar siendo asesinado por una mujer negra que, de tres disparos acaba con la vida del cantante.
Tenía tan solo 33 años.
Un “homicidio justificado” le dirían en la corte, dejando impune a Bertha Franklin, la mano asesina tras el gatillo, mientras que una asiática es presuntamente secuestrada. Muchas “causalidades” obvias que no tildarían tal crimen como algo racial, ni hombres ni mujeres blancos. Solo personas cuyos linajes para el momento, eran una minoría.
“Todos se parecen” dirían los extremistas.
Pero solo el cuerpo de Cooke deja este plano, pero su música permanece inmortal en el tiempo. El padre creador del Soul Music, título que comparte con el maravilloso Otis Redding. Abrió la brecha para otros grandes artistas como: Marvin Gaye, Aretha Franklin, Stevie Wonder, Al Green. Dándonos a nosotros, los amantes de este género horas y horas de polifonías.
Temas como “Bring it home to me” “Cupid” Evereybody loves the cha cha” “What a wonderfull world” son romanzas perfectas. Alguno de ellos, versionados por artistas más actuales como, Amy Winehouse.
Para nosotros es un honor extender un día más el Black History Month rindiendo tributo a un gran músico y compositor, Pero sobre todo, a un hombre íntegro.
Aprovechando que estamos en onda con Jojo y su amigo imaginario, les voy a contar sobre una historia de ficción, no tan alejada de la realidad, llamada «Ha vuelto». Aunque estrenada hace 5 años pero sin mención alguna en redes, o no tan notoria como algunos otros filmes, esta película alemana basada en un libro con su mismo nombre, hizo de una broma una preocupación social.
Y es que Hitler narrando en primera persona cómo despierta de un viaje temporal donde se encuentra 69 años en el futuro e intentando surgir en una nueva sociedad que lo confunde con un comediante, hay que tenerla presente. No solo es una comedia negra políticamente incorrecta, lo cual le da un sabor ácido super placentero, sino que es la prueba de que es muy fácil caer en la lavia de un líder ya conocido con muchas cruces encima, o mejor dicho, la prueba de que el comunismo existe simplemente porque hay material que lo engorde.Tan solo pensar en Hitler viviendo en una sociedad donde la población ya no acepta la ideología nazi, que ya no es aria, donde le hace falta uranio y plutonio y además, la televisión idiotiza a la gente, sientes esa satisfacción de dar con la certeza de que estamos jodidos.
Ahora bien, si la película plantea que sería de la vida de Adolf si viviera en nuestros tiempos de tecnología y consumismo, y darse cuenta que su plan socialista fracasó, por otro lado se nos presenta en forma de falso documental (y no tan falso) como la gente común puede sentirse identificada con cualquiera que «entienda» sus necesidades. Lo más escalofriante es que nos deja ver que todavía existe una atracción escondida hacia la raza pura alemana, y como quizo demostrar el largometraje alemán, «Die Welle» (recomendadísima también si no la han visto) que la historia podría volver a ocurrir en nuestros tiempos.
Podemos entrar en el debate de quien ha hecho el mejor papel de Adolf Hitler en la historia del cine, Bruno Granz, Waititi, Chaplin, o incluso Sir Anthony Hopkins, pero para mí la interpretación del señor Oliver Masucci (el policía padre de Magnus en la serie «Dark») es de de las mejores que he visto, no es fácil meterse en la piel de un personaje odiado por el mundo, o la mayor parte por lo menos, y darle una aire de comedia sin llegar a lo satírico como lo hizo Waititi, hasta lograr ser al principio aceptado por su carisma y luego odiado al mostrar su verdadero ser. Cualquier parecido a la realidad es pura coincidencia.
Esta película nos pone los puntos sobre las íes, el autor del libro Timur Vermes, y el director del film David Wnendt entienden muy bien que el enemigo nunca fue Adolf ni su ejército ario, sino el pueblo mismo, el que lo idolatró y eligió,el que tiene odio para alimentar al comunismo. El Hitler de esta peli no es más que un reflejo del racismo y xenophobia latente que sigue caminando en nuestros tiempos, y con una de las frases más aterradoras que he escuchado en el cine, finaliza y se despide el señor Adolfo, «Tengo material para trabajar».
En el mundo globalizado que nos ha tocado vivir, signado por la casi omnipresente internet, las nuevas tecnologías y el mundo virtual. El marketing digital se ha convertido en la actividad en boga, o quizás debamos decir en la” tendencia en alza” que además ha desarrollado su propio lenguaje, su propia terminología, en ocasiones apropiándose incluso de términos relacionados con otras áreas del saber, cambiando su significado o simplemente dándole otros sentidos. Al observar con detenimiento este nuevo lenguaje nacido a raíz de la “revolución cibernética” cobra particular interés el uso de la palabra “contenido” que suele principalmente hacer referencia a lo que forma o lo que contiene un determinado sitio web, así podemos también encontrar de forma bastante repetitiva otros vocablos generados a partir de éste, tales como “redactor de contenidos”, “editor de contenidos” o “contenido web”.
¿A que llamamos contenido?
Un contenido puede ser, por ejemplo, aquella carga de un producto que se almacena en un lugar determinado, una caja, un contenedor especial, es decir, lo que contiene algo. Por eso en física se refiere a la materia incluida en el interior de un espacio. El contenido también es aquel tema o asunto del cual se habla o se escribe, ya sea en un libro, un informe o una conferencia. En el medio audiovisual se aplica a lo que se muestra en una producción. En el área de la comunicación el contenido está más relacionado a aquellos elementos de tipo conceptuales que conforman la estructura lógica de un mensaje y que le aportan no solamente unidad al mismo sino también lo dotan de un sentido.
¿Pero qué importancia puede tener la palabra contenido? ¿Qué hay detrás de estas simples cuatro silabas? Pues tomando en cuenta que el contenido vendría a ser en si prácticamente la esencia del mensaje, lo que se dice o se muestra en un sitio de internet, su importancia resulta obvia. El contenido web es todo documento, imagen, animación, texto, sonido, video, aplicación, etc. que puede ser transmitido a través de la web. En otras palabras, es todo lo que puede haber en website. Siendo entonces un Redactor de contenidos o un Creador de Contenidos quien se encarga de ser precisamente el generador, creador y controlador de ese contenido ¿Pero acaso es, o debe ser un creador de contenidos un simple personaje que postea en la web? ¿Acaso no es gigante la responsabilidad que recae en estas figuras?
Corren tiempos en los que prácticamente no existe más verdad que la “verdad de la red”, en la actualidad el dicho “Que una mentira repetida mil veces se convierte en verdad, pasó a ser algo así como “Si lo dice Google entonces es cierto”. No se trata de satanizar la libertad de nuestro tiempo, pero se sabe que tan hermosa palabra (libertad) trae implícita un alto grado de responsabilidad. El recientemente fallecido escritor italiano Umberto Eco, se ganó la enemistad de unos cuantos cibernautas al afirmar en una entrevista que el internet ha creado una nueva generación de idiotas, o al menos, esa fue la forma como se intentó mostrar las declaraciones del semiólogo, quien sí parece haber afirmado que: “Las nuevas tecnologías son un instrumento peligroso. Hace un tiempo se podía saber la fuente de las noticias. Con internet no sabes quién está hablando. Usted es periodista, yo soy profesor de universidad, y si accedemos a una determinada página web podemos saber que está escrita por un loco, pero un chico no sabe si dice la verdad o si es mentira. Es un problema muy grave, que aún no está solucionado. La materia prima debería ser cómo filtrar las informaciones, pero ningún profesor es capaz de enseñar eso.”
Es cierto que en la historia del periodismo los intentos de control sobre esta actividad, han sido enfocados en función de los intereses de los grupos dominantes, por control político o económicos y no en la búsqueda de un periodismo más ético, ajustado a la verdad como hecho absoluto o con demasiadas intenciones de formación, de la trascendencia del ser humano o búsqueda de cierta evolución social.
Contenido con contenido
¿Pero cómo podríamos entonces contribuir para que las valiosas herramientas de las nuevas tecnologías informáticas no se conviertan en tan solo las creadoras de “generaciones de idiotas pseudo informados”? o más bien mal informados. Quizás comenzando con la simple intención de tratar de ser conscientes de cada uno de los mensajes que creamos a través de la web. Consideramos necesario que quienes tienen acceso precisamente a esa creación de contenidos (que en realidad es cualquiera que tenga acceso a una computadora con señal de internet) asuma la responsabilidad del caso.
La invitación es para todos aquellos que de alguna u otra forma tienen la posibilidad, la libertad y la responsabilidad de generar y crear contenidos, así como de informar lo que ocurre en el mundo; a tratar de mostrar las realidades. Que el truco comunicacional esté en saber plantear la información veraz de manera interesante, y no modificar la verdad para adaptarla a los gustos de los receptores. Que los encargados de crear y administrar contenidos en la casi infinita plataforma virtual del internet, asuman la responsabilidad y el privilegio de tener en sus manos la clave para transmitir información que eduque y enseñe a las futuras generaciones.
Hablar del film Jojo Rabbit es mirar un lado de la historia universal con otro ojo, es tocar profundamente una visión muy confitada, es saber que dentro de lo más inocente puede haber un lado oscuro que busca calor humano, lo familiar, lo paternal, lo amistoso y crear una conexión llena de cariño en un momento en que la historia se pintaba de colores crueles, fríos e inhumanos.
Se abre ante nosotros y en la gran pantalla un abanico de emociones, es como si miráramos a una enorme familia tan disfuncional y tan atípica que, se nos hace lógico entenderla y amarla. Nace naturalmente la necesidad de crear nexos con cada uno de ellos, aunque políticamente hablando, nos causen enojo e incomodidad.
Es un secreto a voces todo lo ocurrido durante la segunda guerra mundial, para algunos el holocausto fue creado por los medios, para otros,fue la peor masacre del mundo y para los mas escasos de humanidad, un chiste sectario.
Hemos visto desfilar en la gran pantalla miles y miles de películas que han tratado este tema de maneras distintas, desde la trillada “La Vida es Bella” hasta la tortura visual de casi 3 horas de “La Lista de Schindler”.
Pero en esta ocasión la gracia y agudeza del neozelandés Taika Waititi nos hipnotiza con una visión tierna, dulce. Un kaleidoscopio de situaciones que no solíamos tomar en cuenta y es la semblanza de Jojo Rabbit.
Un niño de 10 años cuya aspiración en la vida es convertirse en la mano derecha, mejor amigo, camarada, escolta y compinche de nada más y nada menos que Adolf Hitler. El hombre menos blando de la historia, aunque esta vez, lo vemos como un amigo imaginario cuyos discursos extremistas a veces caen en lo parental y motivacional.
Un hombre brutal e inhumano que, ante la inocencia de Jojo, es un bufón, un tonto ególatra que miente descaradamente. Un afecto inseparable que llena los espacios de un padre del que, a ciencia cierta, no sabemos nada.
La representación de nuestro querido personaje es un conejo. La simbología de este animalito radica en el ciclo de la vida, la vulnerabilidad, el deseo. Es contemplación, repetición, la intuición y lo compasivo. Cualidades que poco a poco, vemos en este gran largometraje.
Jojo es un personaje peculiar y emotivo, colmado de fragilidades. Su imaginación es la manzana de la discordia de su realidad. Vive feliz en su propio rincón de conformidades, un espacio lo lleva al punto más bajo y, una vez allí aprende gradualmente, el valor del amor, de lo humano y de lo posible.
Nos enamoramos también, del arquetipo de la madre. Una Palas Atenea casi silente, cumpliendo varios roles que muestran una versión sabiamente humana, dulce como el chocolate y una rival ante los ideales de Jojo, de ella vemos lo suficiente. Tanto, que nos duele en cada una de las capas de la piel cuando entendemos que sus zapatos han dejado de bailar.
Las gamas del guión original de Watiti se pintan de miles de colores, sensaciones y emociones que nos desdoblan en situaciones tan espesas como la miel. Una joven judía encerrada esperando la salvación, una Gestapo caricaturesca, un capitán y un subalterno consumidos por una relación platónica, sin dejar por fuera a una secretaria/asistente/entrenadora ejecutando un rol difícil de entender.
Los destellos perfectos de la inocencia dibujan pequeños suspiros dentro de una era apocalíptica. Una bocanada de aire dentro de la apnea, una espina que sale, la luz dentro de la oscuridad y Jojo Rabbit más grande, más sabio y hasta más curtido por la vida. Sigue dando motivos para sonreír.
Es una perfecta ejecución llena de detalles, entre los azules, turquesas y marrones que nos llevan a lugares comunes, lo habitual y la esperanza. Los grandes espacios verdes y solitarios. Una escenografía que nos pinta una ciudad que poco a poco se fue carcomiendo por la guerra.
El soundtrack del mismo, nos muestra la masificación pop de los héroes de barro. Mientras vemos por un lado una generación perdida como la Juventud Hitleriana se adorna del famoso coro inglés “I Wanna Hold your hand” pero versión alemana.Los beatles como una oda al fanatismo visto desde lo superfluo, la estupidez humana jamás pudo haber tenido un mejor fondo musical.
Taika Waititi ejecuta de manera elegante, brillante e inteligente hacer una comedia de lo dantesco que fue la era del “FatherLand” de los nazis, de la Gestapo y del genocidio. Un guion espectacularmente bien hecho, sin exageraciones, sin clichés, sin excesos o condimentos innecesarios.
Un señor director, actor y guionista dando cátedra.