LUZ,el último disco de Morodo,el regreso del Binghi Man.
Corría el año 2001, comienzos de un nuevo siglo, un nuevo milenio y el futuro parecía brillante y prometedor aunque esto no nos quitara el sueño en el momento. En tiempos donde el internet no era el gran hermano omnipresente que es hoy, donde no existía Youtube,ni mucho menos Spotify, en Latinoamerica el acceso a la música era mucho más limitado, las vías para descubrir nueva música eran más interpersonales y una de las principales fuentes de conocimiento eran las revistas que llegaban del extranjero, Estados Unidos o España.
Lo cierto es que en algún momento de ese año la edición mensual de la revista Hiphop Nation, prácticamente la biblia del rap en español, traía incluido un cd recopilatorio con distintos artistas de la península en el que destacaba el tema «Babilonia», una oda a la reflexión y la toma de conciencia ante las paradojas del mundo moderno, un grito anti sistema, en la voz gruesa y contundente de un joven MC madrileño conocido con el nombre de Morodo quien al mejor estilo ragga escupía magistralmente su mensaje sobre una pista de rap, era quizás la primera vez que se escuchaba en la lengua de Cervantes una mezcla tan perfecta del Reggae y el Hiphop, movimientos, géneros, culturas que aun siendo hermanos (desde el comienzo, desde Kool Herc) no solían estar tan relacionados.

Y esto maravilló a muchos, Morodo comenzó a tener una legión de seguidores, que crecería con el Lanzamiento de “Ozmstayl” su primer disco en solitario y las colaboraciones con Souchi, el Maese KDS y Dahani.
Casi 20 años han pasado desde entonces y Morodo es considerado hoy en día, el mayor referente del Reggae de España, gracias a 6 larga duraciones, giras por Europa y Latinoamerica, incontables presentaciones , festivales y por supuesto mucha constancia.
En plena pandemia global, rompe el silencio después de 6 años con un disco que hace tributo a su nombre “LUZ” en el que demuestra el fulgor de sus líricas, cargadas de emotividad, mensajes e instrospecciones que relatan poco a poco el universo interior de este artista. Haciendo de ellas poemas de protesta, su propia emancipación, el amor, la vida, la familia y sin dejar por fuera, cantos a la naturaleza del indica/sativa.

Es notable la necesidad de Morodo al hablar de la unión, del perdón y la reconciliación fraternal, con el track “Hermano” una oda a la familia, a sus raíces que lo hicieron crecer, a aquellos que le dieron un ritmo. Una pandereta confiesa la reconciliación, la fuerza que fluye entre una prosa y la otra, un sentimiento sobre el atril y la revelación hacen de este un tema especial y simbólico.
Si algo ha sabido hacer el Binghi Man durante su carrera, es el equilibrio entre el rap y el reggae, una amalgama que lleva su nombre escrito y así lo demuestra con “N.W.O” junto Toteking un track que te recuerda una escuela real, fuerte e incesante. Lanzando palabras en contra de la Babilonia Europea, de los estados monarcas y corruptos. Un himno que se manifiesta con el puño arriba.
Morodo, se mantiene fiel a sus orígenes, a sus convicciones y a sus letras llenas de emociones puras, ajenas. Frases que se quedan en el paladar, con coros que memorizas porque se dejan colar de formas innatas. Un arrullo musical y lleno de romanticismos, la declaración de amor honesta y poética se desnuda con “Believe me” junto a Tiano Bless un ramo de flores que será eterno en el que celebra a su musa más grande. Una canción dulce como el agua de coco, inexplicable y emocional.
20 años no son nada, dice la canción, aunque en el caso de Morodo le han servido para hacerse un nombre,un camino, una voz.

Otto Pereda





