4 Películas de Culto para tiempos de pandemias y fin del mundo

En tiempos de pandemia, cuarentenas e incertidumbre ante el futuro, pareciera que el planeta necesita un break del ser humano, un respiro de la mano del hombre, de su maquinaria constante y del trastorno que causa sin cesar, sin detenerse ni por un instante.

No importa por dónde lo veamos, este primer trimestre del 2020 parece escrito a varias manos entre Stephen King, Hitchcock, Wes Craven, con un toque del humor tétrico de Jordan Peele. Porque estamos en un limbo emocional de “reír para no llorar” pero siempre hay luz al final del túnel, como en el cortometraje/cuento/sueño de Kurosawa y para nadie es un secreto que, este tipo de situaciones ha sido el escenario predilecto para muchos creadores. Innumerables libros, pinturas, canciones y películas han encontrado en estos estados cuasi apocalípticos, su musa más preciada.

Si hablamos de cine la lista sería tan larga que casi se podría inventar un nuevo género cinematográfico, podríamos incluso bautizarlo como “Cine Postapocalíptico”, o quizás “Cine de Pestes y Epidemias” o hasta “Cine del Fin del Mundo”. Por ello, queremos entonces abrir un espacio para el cine de culto, con cuatro películas que tratan de maneras distintas el tema en boga, un planeta post apocalíptico, la selección natural de quienes sobrevivirán y quienes no, un encierro bajo tierra y ¿por qué no? La mutación animal, como posible compañero de vida.

Brazil/Terry Gilliam (1985)

Comenzamos entonces con el surrealista e irrepetible director británico Terry Gilliam  y su largometraje “Brazil” de 1985 con Robert De Niro, Jonathan Price y Kim Greist. En este filme, se nos muestra un futuro burocrático, frío y calculador.  Una posteridad gobernada por las máquinas, mientras que el hombre pasa a un segundo plano, tanto así, que por un error de tipeo del tamaño de una mosca, la vida de una persona cambia por completo. Un hombre de familia es confundido por un prófugo y terrorista, casi nada. Hasta que un simple burócrata conformista quien trabaja dentro del sistema, decide ayudarle y en el trayecto de la salvación, conoce el amor, la amistad y las posibilidades de un mejor mundo. Esta película nos habla de las modernidades que existen dentro del sistema, la violencia permitida dentro de los diferentes estatus sociales y la ceguera colectiva, lo deshumanizado que se ha vuelto la sociedad y el control de las masas a través de lo burocrático, lo socialmente permitido y lo aceptado en un mundo postmodernista.

12 monkeys /Terry Gilliam (1995)

Para seguir en este mismo hilo de ideas y con el mismo director, pasamos a otra de sus grandes obras “12 Monkeys”, una década más tarde y pareciera que el mundo según Gilliam no mejora, solo podría empeorar.  Nos muestra un futuro apocalíptico, en donde las comunidades sobrevivientes están obligadas a vivir bajo tierra gracias a un virus malévolo que azotó al mundo entero. Conocemos entonces a nuestro salvador, Bruce Willis interpretando a un convicto atrapado en este “no futuro” quien, a la misma vez, busca ganar “indulgencia con escapulario ajeno” viajando hacía el pasado, para compilar toda la información necesaria con respecto al virus que ha acabado con el planeta que conocíamos, Cole (Willis) termina su primer viaje en el tiempo en 1990 dentro de un hospital psiquiátrico donde conoce a Jeffrey Goines, personaje interpretado magistralmente por Brad Pitt, un esquizofrénico activista por los derechos humanos que planea liberar un virus mortal desde el laboratorio de su millonario padre.

Twelve Monkeys es un filme que nos muestra un mundo post apocalíptico, que entre anacronismo y viajes en el tiempo aborda temáticas muy en boga en la actualidad: la deshumanización-automatización de la sociedad, los derechos de los animales, y la psique humana, mentes psicóticas interactuando con quienes deberían ayudarles y como los sistemas de salud y sus tratamientos resultan incluso agravando a los enfermos. Sí, cualquier parecido con el famoso Joker de Phoenix no tiene por qué ser coincidencia. Y por supuesto ¿cómo olvidarlo?, las consecuencias de un virus de origen animal que desata una pandemia mortal cambiando el mundo que conocemos drástica e inexorablemente.

Underground/Emir kusturica (1995)

Seguimos entonces paseando por las encerronas y cuarentenas mentales. Nuevamente 1995 es el año de las películas cuya transversal continúa siendo la misma, un mundo dantesco y horroroso como resultado de una catástrofe, o en este caso de un holocausto. Esta vez es el turno del cineasta serbio Emir Kusturica con “Undeground” un largometraje en que de forma elegante, humorística y cruda se tocan diversos temas. Las guerras sufridas por el país de origen del director, pasando por la 2da guerra mundial, la guerra fría y los infinitos bombardeos en Kosovo. Pues bien, la premisa de la película trata de, un par de amigos que luchan en contra del régimen alemán, hasta que uno de ellos (Marko Dren)se ve forzado a esconder a la familia de su amigo en el sótano de su casa, ayudándoles así a escapar de ser capturados por los nazis, pero bajo esta excusa, los mantiene durante casi 15 años y como por no dejar, construyendo armas.

Marko, les hace creer que los enfrentamientos bélicos aun no terminan, la intención de esto se oculta bajo un solo propósito, alejar a su gran amigo de la mujer que ambos aman. El egoísmo como bandera y el hombre que priva de libertad para ser el único dueño del “objeto del deseo”. Hasta que un día la curiosidad es tan grande que sirve para sublevarse y salir del encierro humanitario por el que han tenido que vivir, durante muchos años de su vida. Cuando logran entonces ver el nuevo mundo descubren que, su país ha dejado de existir y que existe ahora, otra guerra. Un ciclo que no acaba. Este filme lleno de simbologías y emociones, música balcánica cubriendo cada uno de los espacios, bodas, entierros, viajes en tren y un sinfín de situaciones abstractas que podrían ponerte en un buen humor peculiar y confuso.

Tank Girl/Rachel Talalay (1995)

Continuando en la línea del tiempo (1995) pero esta vez haciendo énfasis en el Cine B, un estilo creado por los australianos. Esta vez hablaremos de un cómic llevado a la gran pantalla un clásico cinematográfico, la amada y desconocida “Tank Girl” la historia de una chica rebelde que vive en un tanque junto a su novio un “hombre-canguro” y ambos protegen junto a otros “hombres-canguros” el único pozo de agua existente en un planeta pavoroso, cabe destacar que el mundo es gobernado por una compañía dirigida por un villano quien controla dicho recurso natural.

Una oda a lo cursi, lo exagerado y la tragicomedia de un universo paralelo postapocalíptico, con actores de gran estirpe como, Macolm MacDowell, (Si, Alex el de la Naranja Mecánica) Iggy Pop, Ice T, Naomi Watts por mencionar algunos. Un filme que, por muy extraño o ambiguo que sea (dependiendo el gusto de cada quien) forma parte de una lista de cine de culto, llena de personajes que representan desde el movimiento punk británico, el acoso sexual laboral hasta rozar levemente la prostitución infantil. Densa pero necesaria, sobre todo en estas épocas de cambios inminentes y obligatorios.

C & O

Sam Cooke la Voz del Cambio

Existen voces que perduran en el tiempo, cuyos tonos se tatúan en lo más profundo del ser  quedándose eternamente en el inconsciente de quien los escucha por primera vez, un coro hecho a la medida de los sentimientos que evoca el góspel, R&B, Soul Music, el Blues y el color más puro y elevado de lo que una nota, sostenida, sentida y engalanada, entona el gran Sam Cooke.

Una escuela musical cuyas materias son sencillas y complejas. Es uno de los tantos sonidos del amor, del corazón, de las almas rotas, las ánimas que se reconocen dentro del disco de vinil, la aguja que hace que suene, es la misma que se clava en el tímpano y una vez que penetra los sentidos, nunca nada será igual.

Nada sonará igual.

Porque Cooke suena a un primer beso, a una lágrima, al encuentro no planeado del amor verdadero y perpetuado, a sueños, a suspiros entre los labios, al reflejo en la mirada. Como un buen vino que se desnuda sobre el paladar, a un baile con la soledad. Es la arritmia, la fiebre y la cura.

Su historia es tan inconclusa como poderosa, es un eco que se repite a través del tiempo haciendo de él, un ser único, de esos que no se repiten, La nobleza de su integridad con el tiempo se volvería una total amenaza para las grandes disqueras, para los sedientos de poder, para los resentidos y especialmente, para el gobierno.

Sus comienzos musicales se remontan entre canciones de góspel, los domingos en la Iglesia entonando los himnos y dándoles a cada uno de ellos un hermoso color que solo podría nacer de su garganta, de sus intenciones y de sus sueños de grandeza.

Creador y autor de su propio destino, en un giro sin precendentes logra posicionarse con un tema, escrito y compuesto por si mismo, “You Send Me” el cuál logró  el #1 de Billboard’s Rhythm & Blues Records chart y en el Billboard Hot 100.

No solo es un gran tema, fue también un gran paso para él y para muchos de los artistas que luego le precederían. Con este éxito bajo la mano, tiempo después es invitado a presentarse en el Show de Dick Clark, si,  el mismo donde debutarían luego Iggy Pop, Prince, The Beach Boys y hasta Madonna y una vez más, hace un enorme salto hacia la fama, a pesar de las amenazas del Ku Klux klan a la televisora, Clark y el propio Cooke para que el artista afroamericano no se presentara.

Para Sam Cooke el cielo era el límite, en una época en la que el color de piel era de suma relevancia. Tanto así que, decidió no presentarse más en lugares en donde la discriminación reinaba. Sin importarle lo que los grupos de la extrema derecha racista pudiesen hacer.

Comienza entonces, con la construcción de su imperio. En la creación de un espacio en el que hombre negro tendría las mismas oportunidades que cualquier blanco, pues, más allá de ser un increíble cantante y compositor, era también un empresario. Hombre de negocios que abonaría el camino para otros, hacia el éxito y hacía el derecho a ser tan grandes como sus sueños.

Tan grande como el cielo, tan sabio como nadie y aunque sea un secreto a voces, fue el fundador de su propia disquera, la nada más y nada menos que SAR Records, la pequeña mina de oro. Cuyo lema sería “que cada uno de los artistas que yo tenga, tengan tanto éxito como el que yo he alcanzado”

Un corazón tan grande que no le cabría en el pecho.

Se rodea de personas cuyas voces conformarían un poderío amenazante, pues el cambio que esta por suceder sería inminente. Su amistad con Muhammad Ali (Cassius Clay) Malcolm X y el jugador de fútbol americano, Jim Brown fue para muchos, una alerta roja que debería ser silenciada sin importar el costo.

Cabe acotar que de este valeroso cuarteto dos de ellos, son asesinados con un año de diferencia. Para los gobernantes racistas y empresarios segregacionistas, esto era simplemente intolerable. Un hombre de color jamás podría llegar a tener los mismos derechos que ellos, pero ¿quién podría silenciar la música?

Malcolm fue el teórico, King el ejemplo, Alí la figura y Sam la voz.  De los 4 solo el más famoso, el más mediático no fue asesinado y el de Sam pareció ser muy simple, una teoría del caos, una conspiración sin pies ni cabeza. En la que la premisa de un Sam Cooke, ebrio y agresivo secuestra a Lisa Boyer a una mujer asiática y trabajadora nocturna, Lisa, la lleva a un hotel de mala muerte para terminar siendo asesinado por una mujer negra que, de tres disparos acaba con la vida del cantante.

Tenía tan solo 33 años.

Un “homicidio justificado” le dirían en la corte, dejando impune a Bertha Franklin, la mano asesina tras el gatillo, mientras que una asiática es presuntamente secuestrada. Muchas “causalidades” obvias que no tildarían tal crimen como algo racial, ni hombres ni mujeres blancos. Solo personas cuyos linajes para el momento, eran una minoría.

“Todos se parecen” dirían los extremistas.

Pero solo el cuerpo de Cooke deja este plano, pero su música permanece inmortal en el tiempo. El padre creador del Soul Music, título que comparte con el maravilloso Otis Redding. Abrió la brecha para otros grandes artistas como: Marvin Gaye, Aretha Franklin, Stevie Wonder, Al Green. Dándonos a nosotros, los amantes de este género horas y horas de polifonías.

Temas como “Bring it home to me” “Cupid” Evereybody loves the cha cha” “What a wonderfull world” son romanzas perfectas. Alguno de ellos, versionados por artistas más actuales como, Amy Winehouse.

Para nosotros es un honor extender un día más el Black History Month rindiendo tributo a un gran músico y compositor, Pero sobre todo, a un hombre íntegro.

A change is coming, Mr.Sam Cooke.

DANIELA ALAYETO

Jojo Rabbit, surrealismo e inocencia

Hablar del film  Jojo Rabbit es mirar un lado de la historia universal con otro ojo, es tocar profundamente una visión muy confitada, es saber que dentro de lo más inocente puede haber un lado oscuro que busca calor humano, lo familiar, lo paternal, lo amistoso y crear una conexión llena de cariño en un momento en que la historia se pintaba de colores crueles, fríos e inhumanos.

Se abre ante nosotros y en la gran pantalla un abanico de emociones, es como si miráramos a una enorme familia tan disfuncional y tan atípica que, se nos hace lógico entenderla y amarla. Nace naturalmente la necesidad de crear nexos con cada uno de ellos, aunque políticamente hablando, nos causen enojo e incomodidad.

Es un secreto a voces todo lo ocurrido durante la segunda guerra mundial, para algunos el holocausto fue creado por los medios, para otros,fue la peor masacre del mundo y para los mas escasos de humanidad, un chiste sectario.

Hemos visto desfilar en la gran pantalla miles y miles de películas que han tratado este tema de maneras distintas, desde la trillada “La Vida es Bella” hasta la tortura visual de casi 3 horas de “La Lista de Schindler”.

Pero en esta ocasión la gracia y agudeza del neozelandés  Taika Waititi nos hipnotiza con una visión tierna, dulce. Un kaleidoscopio de situaciones que no solíamos tomar en cuenta y es la semblanza de Jojo Rabbit.

Un niño de 10 años cuya aspiración en la vida es convertirse en la mano derecha, mejor amigo, camarada, escolta y compinche de nada más y nada menos que Adolf Hitler. El hombre menos blando de la historia, aunque esta vez, lo vemos como un amigo imaginario cuyos discursos extremistas a veces caen en lo parental y motivacional.

Un hombre brutal e inhumano que, ante la inocencia de Jojo, es un bufón, un tonto ególatra que miente descaradamente. Un afecto inseparable que llena los espacios de un padre del que, a ciencia cierta, no sabemos nada.

La representación de nuestro querido personaje es un conejo. La simbología de este animalito radica en el ciclo de la vida, la vulnerabilidad, el deseo. Es contemplación, repetición, la intuición y lo compasivo. Cualidades que poco a poco, vemos en este gran largometraje.

Jojo es un personaje peculiar y emotivo, colmado de fragilidades. Su imaginación es la manzana de la discordia de su realidad. Vive feliz en su propio rincón de conformidades, un espacio lo lleva al punto más bajo y, una vez allí aprende gradualmente, el valor del amor, de lo humano y de lo posible.

Nos enamoramos también, del arquetipo de la madre. Una Palas Atenea casi silente, cumpliendo varios roles que muestran una versión sabiamente humana, dulce como el chocolate y una rival ante los ideales de Jojo, de ella vemos lo suficiente. Tanto, que nos duele en cada una de las capas de la piel cuando entendemos que sus zapatos han dejado de bailar.

Las gamas del guión original de Watiti se pintan de miles de colores, sensaciones y emociones que nos desdoblan en situaciones tan espesas como la miel. Una joven judía encerrada esperando la salvación, una Gestapo caricaturesca, un capitán y un subalterno consumidos por una relación platónica, sin dejar por fuera a una secretaria/asistente/entrenadora ejecutando un rol difícil de entender.

Los destellos perfectos de la inocencia dibujan pequeños suspiros dentro de una era apocalíptica. Una bocanada de aire dentro de la apnea, una espina que sale, la luz dentro de la oscuridad y Jojo Rabbit más grande, más sabio y hasta más curtido por la vida. Sigue dando motivos para sonreír.

Es una perfecta ejecución llena de detalles, entre los azules, turquesas y marrones que nos llevan a lugares comunes, lo habitual y la esperanza. Los grandes espacios verdes y solitarios. Una escenografía que nos pinta una ciudad que poco a poco se fue carcomiendo por la guerra.

El soundtrack del mismo, nos muestra la masificación pop de los héroes de barro. Mientras vemos por un lado una generación perdida como la Juventud Hitleriana se adorna del famoso coro inglés “I Wanna Hold your hand” pero versión alemana.Los beatles como una oda al fanatismo visto desde lo superfluo, la estupidez humana jamás pudo haber tenido un mejor fondo musical.

Taika Waititi ejecuta de manera elegante, brillante e inteligente hacer una comedia de lo dantesco que fue la era del “FatherLand” de los nazis, de la Gestapo y del genocidio. Un guion espectacularmente bien hecho, sin exageraciones, sin clichés, sin excesos o condimentos innecesarios.

Un señor director, actor y guionista dando cátedra.

DANIELA ALAYETO