A Sun, el silencio familiar

No es la historia, es quien la cuenta. Chung Mong-hong logra atraparnos con este cuento meláncolico familiar, donde el silencio es cómplice de los más tiernos pensamientos parentales y culpable de los sentimientos más oscuros. No solo representa el arte de la distancia emocional entre miembros familiares, sino como dos hermanos que van por caminos opuestos nos enseñan que los pequeños detalles son los que menos observamos, o simplemente no les tomamos importancia.

Los trazos simples pero marcados que componen esta dirección ganadora de los Golden Horse Awards (El Oscar taiwanés) como mejor película y mejor director, y sus actuaciones, aunque unas más notorias que otras, cumplen su función y es mantenerte en un estado de tristeza y desolación en estas dos horas y media de película. 

Es fascinante como Mong-hong hace que nos cuestionemos sobre lo que significa ser «A Sun», o una persona maravillosa para los demás y sobrevivir en este cruel mundo. Por otro lado como ser una oveja negra te transforma en, podríamos llamarlo, sobreviviente. Pero lo más importante de todo, es que nos enseña que el amor de padre también puede ser imponente.
Memorable, melancólica, poética, sentimental, notable y distintiva. Así se podría catalogar a este largometraje cargado de emociones desde el el inicio hasta el fin. Estoy seguro que para cada uno, el final tendrá una percepción diferente y que a la vez tendremos tanta afinidad que nos sentiremos parte de esta familia.

«Aprovecha el día, decide tu camino»

ALE RUSSO / @alerusso29