Diario de un sobreviviente del futuro (es solo ficción)

15 de Febrero del 2022 Me despierto en la cama y sigo pensando, como todos lo días, en que el año pasado el virus mató a la mitad de la población del mundo ¿Quién iba a pensar que la vacuna no llegó a tiempo?, cuanto más sabemos, menos sabemos dicen. Mejor me arreglo para ir a buscar comida, ya mis provisiones acabaron. Creo que en la esquina están vendiendo vegetales, ojalá encuentre algo de comer.
16 de Febrero del 2022 Hoy, lo mismo, mis pensamientos cayeron en un loop constante. Los de los vegetales no estaban. La familia de la casa de la esquina murió completa por el virus, la semana pasada. El virus debería haber desaparecido, voy a intentar meterme y ver si dejaron algo de comer. Menos mal que tengo todavía las mascarillas que dejó mi tío antes de morir. 
17 de Febrero del 2022 Algún día dejaré de pensar en este virus, decían que en un año nuestras vidas iban a ser las mismas, la gente fantaseó con el supuesto meteorito, las erupciones de los volcanes, el incendio de Chernobyl, hasta con la tercera guerra mundial, pero nunca pensó que eso era lo menos que podía pasar. La cuarentena del 2020 no funcionó del todo, después de levantar el confinamiento pasaron solo dos meses de nuestras ordinarias vidas y luego volvieron los brotes, y con ellos los nuevos síntomas. Ahora las alucinaciones y convulsiones no tienen solución, esperaba que solo nos convirtiéramos en zombie, pero no fue así.
19 de Febrero del 2022 Ayer no pude escribir en el diario, la situación está peor de lo normal, el internet cayó, la gente está histérica, jamás había visto un escenario así. No creerían las cosas que veo desde mi ventana. 
22 de Febrero del 2022 Buena idea escribir a la antigua en este diario, llevo tres días escondido en el sótano porque se metieron en mi casa, ya no les importa nada, hay una histeria colectiva desde que se fue el internet, ni hablar de las arañas gigantes que salieron del closet.
23 de Febrero del 2022 Creo que ya la calle está un poco tranquila, no escucho nada. Lo mejor será salir, juraría que escuché a mi tío cantar en la ducha pero es imposible, tiene 6 meses muerto. Ya es de noche otra vez, mañana escribiré todo lo que vea afuera, si es que vuelvo.
24 de Febrero del 2022 Increíble lo que pasó ayer en la madrugada, apenas puse un pie en la calle y salieron miles de helicópteros negros rociando un gas por toda la ciudad, y tuve que meterme en seguida a la casa porque empezaron a formarse grietas en la acera. De verdad que es de locos. Ya no sé ni que pensar del cielo, si ya no hay contaminación, ¿por qué se ve rosa? 
25 de Febrero del 2022 Mi tío me engañó, vino a verme ayer y me dijo que no saliera, que ya sabían de donde había salido el virus, resulta que alguien comió un pulpo contaminado con el virus en china y pues el resto es historia. Me contó también que la gente está mutando, y que le están saliendo tentáculos en los dedos. No le creo, pero al menos me trajo un pollo para comer.
26 de Febrero del 2022 Hoy me desperté y siento mi cuerpo caliente, tengo un poco de preocupación. Descubrí que el pollo que me trajo mi tío era una rata, se los juro que sabía a pollo. Todo indica que estoy contagiado, no he convulsionado todavía. Pero entonces, ¿quién es mi tío? No ha regresado, estoy sintiendo un temblor en el cuerpo pero no hace frío. Espero que pueda seguir escribiendo. 

ALE RUSSO/ @Alerusso29

Pandemia en tiempos de redes sociales

Desde La Plaga de Atenas, hasta el H1N1, hemos presenciado por un largo tiempo, un sinfín de virus de todo tipo, algunos más mortíferos que otros, pero siempre han dejado huella en la humanidad. Podríamos decir que en la actualidad deberíamos estar preparados para cualquier eventualidad que ocurra en el mundo, pero estamos evidenciando que este no es el caso.

No me imagino en La Gran Peste de Viena en 1679 a la gente jugando con esta crisis y riéndose en las calles gritando que ese virus fue creado o que en la época de la gripe española todos estuvieran rumbeando en plena creciente de la pandemia. Lo que si podemos ver es que hay una irresponsabilidad gigante respecto al tema. 

Muy bueno el humor, a mí me encanta, sobre todo el humor negro, pero todo tiene un límite y ver el punto donde hemos llegado con esta pandemia es preocupante. Estoy cansado de ver videos de «6to día de cuarentena», uno o dos están bien, pero cuando me invaden por completo las redes sociales ya el tic del ojo empieza a descontrolarse. Ahora nadie estuvo encerrado en su casa por una semana, resulta que todo el mundo tenía una vida social hiperactiva.

Abro mis redes sociales y no veo otra cosa que: qué están haciendo en esta cuarentena, o que van a engordar por culpa del encierro, afuera hay una pandemia, pero mi preocupación es que no puedo ir al gimnasio. Anna Frank debe estar revolcándose en su tumba por ver tantos diarios virtuales triviales y superficiales.

No es secreto que el mundo no estaba preparado para un Pandemia, antes de cerrar esta semana vamos a subir a los 25.000 muertos y apenas llevamos 4 meses de virus, pero en Facebook empezamos a subir las fotos de nuestro aburrimiento, en Instagram nos mostramos como hacemos ejercicio para no perder los cuadros, en Twitter aprovechamos de echarle la culpa a los gobiernos de tantas muertes por culpa de otra cosa que no sea el coronavirus y mientras tanto el problema virus sigue en aumento. 

La verdad es que estamos contagiados por algo peor que el virus, la histeria colectiva, y es inevitable, el papel higiénico se agotó en los mercados porque en las redes decían que estaba escaseando, no nos está matando el coronavirus, nos está matando la ignorancia. 

ALE RUSSO/ @alerusso29

Placeres Culposos

Placer culposo: Aquel gusto desmedido que te hace tener verguenza en tu grupo social, o mejor dicho, aquello que jamás diríamos que nos gusta por temor a burlas a nuestra persona. Suelen ser placeres un tanto diferente a lo que los demás asocian que pueden ser nuestros gustos. Por supuesto que cada una de las personas que pisamos este planeta, tienen aunque sea algún placer culposo que nunca mencionaríamos, o lo negaríamos. Desde la música, arte, cine, gastronomía, hasta atracciones físicas hacia otras personas, puedes tener este placer que tanto nos da pena y nos pone un tanto tímido cuando por descuido nos descubren escuchando Julio Iglesias o Moderatto.

Hoy llegó la hora de confesar, de soltarse y dejar de pensar en el que dirán, ese placer oculto tiene que salir, por amor a tus gustos secretos que quieren escapar de esa habitación encadenada donde a nadie dejas entrar. 

Fue aquella vez cuando un gran amigo, que le pondremos como nombre ficticio Mauro, desnudó sus secretos más profundos, revelándome que le gustaba Ricardo Arjona. Cabe acotar que somos amigos de guitarras, en la universidad tocábamos en el patio canciones de The Mars Volta, RadioheadOasis, Queens of the Stone Age, y eso me dejó sin palabras. Tengo un primo que de niños tocábamos Rage Against The Machine, mientras que escondido escuchaba Salserín. Una amiga gay que se vestía de negro super dark, pero que en realidad el rosado le picaba el ojo.

Pero todo esto me hizo dar cuenta de que no importa que tan desastroza se escuche tu confesión, lo que importa es que fuiste capáz de revelarte ante una sociedad cruel y con prejuicios. 

Por mi parte, acepté mis placeres culposos, me gusta Panda y Blink 182, disfruto escuchando Leonardo Favio y lloraba viendo E.R., Veo películas de Ernesto Va a la Cárcel y me gusta comer con las manos (aunque esto último no debería entrar en esta lista).  Me confesé y no me da pena (mentira si un poquito por Panda) pero le enfrento a la vida y al que sea si vienen a mofarse de mi. 

No está mal dejarse llevar por un buen tango siendo el más punky, escuchar una triste balada siendo un fucker metalero, tener un afiche de Metallica tapando uno de los Beegees, o poner en la radio la canción de Juanga que le gustaba a tu mamá y dejarla porque «te recuerda a ella», siempre y cuando de verdad lo disfrutes y cierres los ojos pensando en, jódete si no te gusta!.

A quién engañamos?, los placeres culposos siempre van a ser la causa del más pesado bullying.

ALE RUSSO/ @alerusso29

Corneliadas:Mi propia Migración

Desde hace dos meses decidí cambiar el rumbo de mi vida y me aventuré a salir de mi área de confort (la casa de mis padres) porque ya era hora y la modificación de mi sola existencia era inminente.

Cómo quien dice «ya estoy vieja para la gracia» (estoy pisando los 40, gracias) Así que, en dos maletas y un maletín de mano resumí como todo el que emigra, mi vida, mis sueños, mi música, mi yoga y mis recuerdos más gratos que compartí con mi familia.

Claro está, que podría escribir una tragedia griega/venezolana/culebrón acerca de mi travesía de dejar mis espacios y de cómo lloré en las primeras mil vídeo llamadas que le hice a mi madre, pero a ver ¿quién quiere leer más de lo mismo? 

Somos millones de personas que han cruzado el charco, se han metido en una habitación a vivir con gente que no conocen y en un juego de azar, no sabes si vas a compartir un espacio con una casera bipolar o si vivirás en el edén y para llegar de un punto a otro, tendrás que pasar 45 minutos en el metro, agarrar un tren, dos lanchas, un caballo y listo.

Cabe acotar que dentro de todas las experiencias que estoy viviendo dentro de mis días, rutinas y descubrimientos. Termino por realizar mi vida al compartir un espacio perfecto o lo que llamamos «el nidito de amor» mi mayor aventura, mi alegría, mi paz y mi hogar junto a O. Pero eso, lo hablaré más adelante.

Todo es una sorpresa, estoy en el país que inventó el show del «Juego de la Oca» y el día a día es así, lanzas un dado imaginario, das los pasos que te tocan dar y cumples con la misión del día. 

Así que en los 60 días que llevo «jugando» estas son las cosas que he aprendido, descubierto y con las que he llorado, reído, amado (especialmente amado)

Mi propia lista va así

– Lavar ropa y colgarla para que se seque, en pleno invierno te recuerda que no hay amor más cálido que la secadora en la casa de mis padres.

– El aguacate de aquí es un limón feo, un insulto al nuestro. Me negué a comprarlos (mi orgullo y arraigo, no me lo permiten)

-Caminar por la calle a las 3am sin tener que voltearme cada dos segundos e ir rezando el rosario, no tiene precio.

-Ir a los museos me emocionó más que ir al mercado ¡Cultura gente, cultura!

– Las sábanas no las venden por tamaño, sino, por medidas. Lección aprendida Ikea.

-La lloradera de «comerse una arepa» solo aplica si lo haces en la calle, porque la viveza criolla es un cáncer y te las quieren vender a precios insólitos.

-Bañarse con una ducha inalambrica es lo más incómodo del mundo, es hacer malabares entre el shampoo, el jabón, el enjuague mientras te bañas. No hay nada como una regadera.

-Aunque hablamos el mismo idioma, no nos entendemos la mayoría de las veces. Un «Lost in translation» constante y además, consideran que todo lo que dices es gracioso (encantador y a veces, frustrante)

-Las tiendas de ropa de segunda mano son lo máximo.

– Puedo comprar discos de vinil y ya hemos comenzado una colección mutua. Si eso no es amor, nada lo será.

-En mi primer empleo fuera de la capital, experimenté mi primera nevada (lagrimita)

-Jamás había sido tan feliz en mi vida.

CORNELIA AMOR @Cornelia_Amor

The Mandalorian:o cómo afianzar la magia de Star Wars en la Cultura Pop

Cuando Disney Plus lanzó su plataforma de Streaming durante la Comic con de San Diego de 2019, los fans estábamos, por decir lo menos, en éxtasis. El catálogo que prometían era como una mañana de Navidad para cualquier Geek / fan del cómic / amante obsesivo de Star Wars y Marvel.

Uno de sus platos fuertes fue The Mandalorian, la historia de un cazarrecompensas que debe rastrear un paquete y que transcurre en un periodo que va desde la caída del Imperio y el surgimiento de la Primera Orden. El paquete resulta ser “El Niño”, una especie de Yoda bebé (a pesar de que tiene 50 años) y que puede manejar la Fuerza.

Está demás decir que los fans estábamos un poco reacios. El universo Star Wars se expandió luego de las tres primeras películas y hay algunos intentos que no salieron muy bien (pretendamos que la película de  Han Solo nunca existió y que los Episodios I, II y III solo fueron errores en el camino).

Lo primero que hay que destacar es que “Mando” -interpretado por Pedro Pascal, Oberyn Martell para los amigos –  luce como una especie de Boba Fett (por lo menos, tiene su influencia, ya sabemos qué Fett  fue un Mandalore en algún momento). Con decir esto, ya tenemos acción garantizada. No, no hay peleas de sable de luz, pero hay muchas blaster y muchos droides.

La relación Baby Yoda / Mando también es algo a destacar. Mando asume la crianza del pequeño y hay momentos en donde mueres de ternura con estos dos. Si hay algo que Disney sabe hacer (además de querer conquistar al mundo) es crear personajes que se vuelven parte de la cultura pop.

 No ganarán grandes premios, pero sí mucho dinero gracias a que logran domar al fandom más reacio. Evidentemente, Baby Yoda no fue la excepción. Se volvió viral en menos de un segundo tanto que, así no hayas visto la serie, sabes quién es. Y sí, lo que estás pensando es cierto. Disney lo usa para promocionar su plataforma digital, y la estrategia le ha salido bastante bien. En el mes de marzo, comenzarán a vender juguetes del personaje y ya preparan un Meet and Greet para que los fans puedan acercarse y conocerlo (porque, ¿quién no quiere conocer a un usuario de la Fuerza? )

Pero más allá de esto, la historia no decepciona a nadie. Jon Favreau creó un relato que tiene la esencia que hizo de Star Wars una historia que trasciende generaciones, La mística de los Jedi, la lucha contra un sistema opresor, paisajes conocidos (¡volvemos a ver a Tatooine!) , droides curiosos, además de una pequeña conexión con The Rise of Skywalker:

En los aspectos técnicos tampoco se quedan atrás. Con nombres que incluyen a varios ganadores del Oscar como el director consentido de Marvel, Taika Waititi y Ludwig Göransson en  la música (quien ya ganó un Oscar por la banda sonora de Black Panther) y  la también actriz Bryce Dallas Howard (la hija de Ron Howard, director ganador del Oscar por Una Mente Brillante)  que trabaja, esta vez, en la dirección de un episodio, podemos decir que han trabajado con los mejores.

La segunda temporada se estrena en otoño de este año y ya nos han prometido grandes sorpresas como peleas con sables de luz y el regreso de un sith muy poderoso. Con el estreno de otras series este año como Falcon and The Winter Soldier y Wandavision, la plataforma promete convertirse en una máquina de hacer dinero y de fanáticos felices.

Qué la fuerza nos acompañe…

ELIA MORENO / @Elivane

Historia de dos conserjes

Érase una vez al pie de un edificio de lo más bonito, como a eso de las 4:14pm se encuentra Anacleta y su fiel confidente Magdalena.

Anacleta como siempre dándole a la lengua y a la chancleta, mientras barre las mismas hojas secas suspira y solloza.

Anacleta:

Ay Magdalena si tu supieras que la.vecina la del piso de arriba, no me deja ver la novela.

¿Y eso por qué, mana? Pregunta Magdalena con la boca casi choreta.

Anacleta:
¡¿Y por qué más?! Porque la vida de ella es mejor que la novela. Me deja perpleja todo lo que a ella y al marido le pasan.

Magdalena, extrañada y chupando tamarindo como loro y parando la.oreja. Pregunta

Magdalena:

¿cómo así?

Anacleta susurrando a grito pelado:
Es que a ella la plata no le alcanza y al maridito no lo quieren en su casa, no les da para comerse una hallaca, una cachapa o una arepa recalentada.

Magdalena abre los ojos como una parapara, mira al cielo y como us destello, dice:
¡Por San Juan que te lo da! ¿A dónde irá a parar tanta desigualdad?

Anacleta aprovechando la faena, brinca en un pie y comenta:
Y eso que yo una vez por buena gente le brinde un café, ¿y tú puedes creer que después de darme las gracias, no brindó siquiera un té?

Magdalena abre y la quijada, se queja:
Menos mal Anacleta que en este mundo hay gente buena ¡como tú, como yo! Que ayudan y pasan factura.

Anacleta dándole a la chancleta, hace con la garganta un «mmmmmjmmmmm» mientras barre las mismas hojas secas.

Magdalena con el dedo metido entre muela y muela como niño que come vaca Vieja, salibea y pregunta:
¿Y alguna vez se lo has dicho, Anacleta?

Anacleta le da al cepillo y revienta
¿Tú estás loca, Magdalena? Tú bien sabes que no soy de esas, yo voy a misa los domingos, me confieso con el Padre Amareto y salgo derechita a mirar el techo, ahora que sea el de la vecina, es otro cuento.

Magdalena, cambiando de malo y de muela dice, llena de pena ajena:
¡Un padre nuestro por tu buen corazón!

Ambas se miran y en un acto de contricción, se dan golpes de pecho.

Anacleta prosigue en su melodrama y dice de mala gana:
Cada vez que la mujercita por enfrente me pasa, yo digo lo que como en casa. Un chorizo en salsa, un guiso con arroz, panquecas de dos pisos, cuatro tazas de fororo. La caja del clap y la harina pan,  ¡nunca me faltan! Tengo el buche a reventar, como queso y como pan… Pero el café ¡que va! A mi nadie me lo va a brindar.

Magdalena a punta de un infarto, se pone la mano en el pecho, saca un pañuelo y se pone a llorar.

A moco suelto le dice a su amiga:
¡Ay Anacleta, el cielo te espera!

Anacleta.envalentonada, sigue tejiendo su telaraña:
Y mira chica, ella como si nada. Mira al piso y sigue de largo, espera el ascensor, se monta y me dice «un buen día, Sra mía» ¿acaso se cree mejor que yo? Me aguanto y no le doy.

Magdalena, la mira entre ceja y ceja, diciéndole a su par:
Yo que tú le dejo de hablar, es que ni la vuelvo a mirar, le corto el agua, el gas y la luz. Hasta que aprenda esa sinvergüenza que hay un Dios que todo lo ve.

Anacleta se acomoda la chancleta y por un instante se lo piensa, mueve el bigote de lado y lado. Un grano en la frente se le revienta, cuando ve que por la vereda viene la vecina que tanto la enerva.

Dice entre dientes
Voltea y disimula mula, hay viene la fufura con sus ínfulas de grandeza, con su boca de color cereza y de seguro ¡hedionda cerveza!

Magdalena hace del celular un retrovisor y dice:
Valgame Dios.

Anacleta mete la panza, sacá el pecho y se acomoda los cuatro pelos.

La vecina pasa al edificio y dice sin compromiso
«Buenas tardes, ¿cómo están?

Anacleta pega un leco
Hola vecina, tan bonita que se le ve ¡de seguro se tomó un café!

Magdalena se pega en la fiesta:
De seguro fue aguarapado y hasta brindado.

La vecina frena en seco, da un paso atrás y pregunta
¿Algún problema Doña mía?

Magdalena y Anacleta le empiezan a temblar las piernas, se tartamuedan y entre ellas, tropiezan
¡NAAAAADA! Dice Magdalena
Ni una sola cosa dice Anacleta.

La vecina calla y mira, por un instante nadie respira.
Es que cada vez que por aquí pasó, un comentario siempre alcanzó, pesco en el aire tanto odio en mi contra y todavía no me explico si algo le hice yo a usted. Mi marido le causa urticaria y eso que ni le habla, pero luego, me calmo y me digo «las indirectas la dicen las perras viejas» ¿no?

Anacleta y Magdalena asientan con la cabeza, ¿que de otras le queda?

La vecina sonríe y sigue, se monta en el ascensor y con la mano le dice, adiós.

Las dos amigas se miran y para romper el silencio, Anacleta dice
Estuve a puntito de decirle lo del café, pero tengo tanto que hacer.

Magdalena cerrando la quijada
¡Es que yo lo sé! Que se lo cobre ese Dios que todo lo ve.

Anacleta:
¿Vamos por un guayoyo?

Magdalena:
¡Pero que no sea de agua de chorro!

Anacleta:
Esta bien, yo te preparo mejor un té.

Anacleta recoge las hojas secas, agarra la escoba y pala, se va chancletando con su amiga Magdalena, caminando por la acera sin le dice a Anacleta

¿Te conté la última del jardinero? Le regale un cecinero y todavía no me lo ha devuelto.

¡Ay Anacleta, eso te pasa por pendeja!.

Moraleja:
Siempre hay alguien que de todo se queja.

CORNELIA AMOR @Cornelia_Amor